El gran dilema de la rotación de personal
La rotación de personal es como ese noviazgo tóxico: todos saben que algo anda mal, pero nadie quiere admitir su parte de la culpa, pero ¿por qué existe una rotación de empleo tan alta hoy en día? Vamos a analizarlo desde las dos caras de la moneda.
1. Temas imputables a las empresas: “No eres tú, es mi falta de planeación”
A veces, las empresas se preguntan por qué el talento se va, mientras ignoran que su “cultura organizacional” es básicamente un juego de Los Juegos del Hambre.
- El síndrome del “todólogo” mal pagado: Pedir un experto en IA, que sepa diseño gráfico, hable tres idiomas y barra la entrada, pero ofrecer un sueldo de “becario con ganas de aprender”, es la receta perfecta para el adiós. A veces los empleadores parecen no entender que los colaboradores fueron contratados por un puesto en particular, que tienen vida privada la cuál no es precisamente la que viven en la oficina. Adicionalmente, los jefes ven muy mal a los colaboradores que se van a su hora, es un “pecado mortal”.
- Liderazgo de la vieja escuela: Hay jefes que todavía creen que el miedo es un motivador. El miedo solo motiva a actualizar el CV en LinkedIn durante la hora de la comida. Pareciera que pensaran que los empleados no tuvieran más opciones y que están en el mejor lugar del mundo y que una amenaza impedirá que si quiera se atrevan a pensar en moverse de empleo. Por favor, hay que ubicarse un poco. Si bien no es tan sencillo encontrar trabajos bien pagados y con las condiciones laborales adecuadas, tampoco es imposible y mucha gente, hoy en día ya no piensa en mantenerse en un empleado por el resto de la eternidad, las generaciones actuales ya no piensan en un trabajo para el resto de la eternidad, como un matrimonio de los años 20.
- Promesas incumplidas de crecimiento profesional: Si no hay un plan de carrera claro, el empleado buscará otro horizonte, sobre todo si es un colaborador que tiene un plan de vida bien trazado, capacitado y que busca ir creciendo.
- Esquemas de pago poco favorables. Hoy en día se estilan formas de pago que no benefician al colaborador, pero si a los contratantes en temas de impuestos, a pesar de que estos se salgan de la norma.
2. La Perspectiva del Empleado: “El Ghosting Profesional”
Los colaboradores también han cambiado el chip. Ya no existe esa idea de “jubilarse en la misma empresa donde empezaste desde abajo”.
- La generación del “Next”: La paciencia es una virtud que ya no abunda. Si en seis meses no hay un reto nuevo o un aumento, o simplemente llegó el aburrimiento, el empleado activa el modo búsqueda. En el Tinder de las vacantes siempre parece haber algo mejor a un clic de distancia. Difícilmente las generaciones actuales buscarán un “matrimonio para siempre”.
- Prioridad a la salud mental: El “ponerse la camiseta” ya no significa sudar sangre. Si el trabajo drena la energía vital, el empleado prefiere irse a emprender o ser nómada digital antes que soportar un ambiente tóxico.
- Falta de compromiso emocional: A veces, el empleado entra viendo el puesto como un “mientras tanto”. No hay conexión con la misión de la empresa, solo con la fecha de depósito de la quincena.
¿Cómo frenar esta montaña rusa?
Para reducir la tasa de rotación, las empresas deben dejar de buscar “superhéroes” y empezar a construir equipos humanos. Y los empleados, por su parte, deben aprender que el pasto no siempre es más verde del otro lado, a menos que se riegue con constancia.
¿Qué puedes hacer tú para mejorar esta situación?
Si eres empresa: invierte en tu gente, paga lo justo y crea un ambiente donde valga la pena quedarse. Si eres colaborador: sé realista con tus expectativas y recuerda que la lealtad también tiene su recompensa.
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