¿Proceso de selección o misión espacial?
¿Te ha pasado que aplicas a una vacante, pasan tres entrevistas, dos pruebas técnicas, un examen psicométrico y, cuando te llaman para la quinta fase, ya hasta te creció la barba o te cambiaste de casa?
Hoy en día, parece que algunos procesos de contratación están diseñados para elegir al próximo CEO de la NASA y no para cubrir una vacante más terrenal. Hablamos de los procesos de reclutamiento eternos: ese limbo organizacional donde el talento se desespera y las empresas pierden dinero.
1. El Fenómeno del “ghosting” corporativo
Muchos hemos vivido una película de suspenso, tanto candidatos como reclutadores. Si un proceso dura más de lo que tarda un aguacate en madurar, estamos en problemas. El talento “A”, el que todos quieren, no suele estar disponible por meses, ese talento se va con quien tiene procesos ágiles.
2. Los síntomas de un reclutamiento infinito
Si tu proceso incluye lo siguiente, podrías estar en la zona roja:
- La entrevista con el asistente del jefe: Cuando ya pasaste por Recursos Humanos, el líder de área, los pares y ahora falta que te apruebe el comité de ética de otra ciudad.
- Pruebas técnicas dignas de una tesis: Pedir un proyecto de 20 horas de trabajo gratuito es la forma más rápida de que un candidato calificado se retire.
- Silencio: Semanas sin noticias porque “el jefe está de vacaciones o de viaje de negocios”.
3. El Costo real de la indecisión
Más allá del humor, la rotación de empleo y las vacantes abiertas por meses generan un agujero negro en la productividad. Mientras buscas al “candidato perfecto” que sepa programar, hable 4 idiomas y sepa hacer malabares, tu equipo actual está quemado cubriendo ese hueco. Cuidado, ahí tienes un riesgo potencial de tener una baja por la sobrecarga de trabajo sin compensación por el esfuerzo extra.
4. ¿Cómo agilizar el proceso sin perder calidad?
Para mejorar tu branding corporativo y atraer a los mejores, intenta esto:
- Define bien el perfil desde el día uno: Si no sabes qué buscas, nunca lo vas a encontrar.
- Agrupa entrevistas: En lugar de 5 días distintos, ¿qué tal un día de 5 entrevistas?
- Comunicación constante: Un mensaje de “seguimos evaluando” vale oro para la salud mental del candidato.
También está la historia de empresas que están buscando personal pero que, se apoyan de empresas prestadoras de servicios de reclutamiento especializado. Esta última depende del perfil detallado, de las decisiones de la Dirección del cliente, del tiempo de los entrevistadores, de la retroalimentación, que sí, hay que decirlo, suele ser como una misión espacial, que, si bien el proveedor apoya en descripción de puestos, orientación sobre los procesos, normalmente los clientes ya tienen su dinámica y sólo buscan millones de candidatos en menos de lo que unas palomitas están listas en el microondas.
Muchas veces el reclutador debe estar haciendo maniobras, ofreciendo disculpas, rogando por una entrevista o atención de la persona que se supone le urge cubrir el puesto. Esto es un proceso muy desgastante para todos: Para el cliente que siente que su proveedor ya se demoró una eternidad y que no le envía candidatos suficientemente buenos en calidad y en número y le parece normal hacer esperar a un candidato por meses, suponiendo que estará disponible para una cita en cualquier momento. Para el candidato, quien está en búsqueda de empleo y si bien otorga un tiempo a cada proceso en el que participa, este no será por el resto de la eternidad. Para el proveedor, al estar esperando retroalimentación de su cliente, tratando de estirar el tiempo con el candidato porque sabe que es bueno y que podría ser una excelente contratación pero que no avanza y al final todos pierden tiempo y no hay resultados favorables.
Conclusión
El reclutamiento debe ser un filtro, no una carrera de obstáculos. Al final del día, una empresa que decide rápido proyecta una imagen de liderazgo eficiente y respeto por el tiempo ajeno.
Si no quieres que tus candidatos celebren su próximo aniversario de “proceso abierto” antes de firmar contrato, es hora de recortar las etapas innecesarias, claro sin que esto afecte la calidad del proceso y de los candidatos que deseas contratar. El punto es ser consiente que todos estamos en movimiento y no se puede esperar por una eternidad.